La Federación, La Liga y por consiguiente los entrenadores desmerecen este torneo, menosprecian su valor histórico, su calado popular. Puede ser porqué el premio final es menor. Lo que le pone a los grandes es la Champions, que por cierto de Campeones ya tiene poco.Puede ser porqué La Liga, no pinta nada, y los entrenadores, adictos a las rotaciones, dejan a los buenos en casa, aguardando a empresas mayores. Y por ahí se nos va La Copa; ese torneo que en Inglaterra es el más antiguo, que llena estadios, cuyo premio es el mismo que el nuestro, pero que tratan con cariño, con respeto, porqué es el torneo del K.O., donde un equipo no profesional, puede llegar a jugar en Anfield, o en Old Trafford.
Allí, los orgullosos ingleses juegan a un partido hasta el final,siempre en el campo de menor categoría, hay replay y dan igual las fechas. Aquí buscamos un día que no moleste mucho, nos dejamos a los buenos en casa, nos da igual que no se llene el estadio, y jugamos a doble partido, para justificar todo lo anteriormente dicho.
Y aún así, ayer Guardiola, en un acto de enajenación, puso a Messi.
Messi fue ayer reencarnación de Maradona, y esos que tienen como Dios al "pelusa" deberían ir dejando un hueco para este extraterrestre que es Leo.
Bien mereció pagar una entrada, pasar frío y llegar tarde a casa, en el día en que hay que estar con los niños, con sus reyes, sus regalos y sus sueños.
Demostró que se puede ser un demonio con cara de niño. Con su juego poco a poco fue minando la moral de los colchoneros. Al final todo acababa igual, con una sonrisa en su cara. Tres goles que pudieron ser cuatro, o cinco.
Y por eso, entre tanto intento de asesinar La Copa, de repente le salió un héroe al rescate. Qué pena que no haya más valientes como Leo, o como el Irún, que pena...



